El monopolio del Worship y el Urbano en la música cristiana

Hace un tiempo hablábamos con unos colegas sobre la industria musical cristiana y su participación en la formación espiritual de las personas.

Antes que nada, el término “industria musical cristiana” la he adoptado para destacar al conglomerado de productoras musicales, artistas, promotores de eventos, medios de comunicación y todo lo relacionado con la música cristiana.

Así que, como dije, la industria ha participado en la formación espiritual de muchos cristianos; y como mucho en el cristianismo, la adopción de prácticas mundanas y convertirlas al cristianismo se hace necesario, incluyendo los ritmos musicales.

La conversación con estos colegas se centró en la poca oferta de música comercial cristiana que afecta la producción de eventos musicales, y es mi conclusión que actualmente existen dos géneros predominantes: Worship (antes conocido como alabanza y adoración) y el urbano.

Recuerda, dije predominantes, no únicos. Porque hay muchos, como el rock, el merengue o salsa, norteño, folklorico, pero no predominan en la industria.

¿Quieres un evento masivo? Tienes que tener worship y urbano.

Pero ¿por qué?

Creo que, el worship va muy unido a la necesidad del cristiano de conectar con Dios. A través de un estilo de música que invite a la adoración jubilosa o solemne, este satisfará la necesidad de las personas de sentir que están adorando a Dios. Este estilo es versátil, pues abarca desde canciones con alto contenido teológico y algunas que contradicen ciertas enseñanzas, pero son de aceptación popular.

El otro estilo que es muy efectivo para atraer es el urbano. Considero que este estilo conecta con la necesidad del cristiano de sentir que alguien se identifica con su lucha de sobrevivencia social, económica y política. El género urbano, con su iconografía de barrios bajos, toca las fibras más elementales del ser humano y por lo tanto genera atracción. Basta con ver el gesto de los intérpretes y de los seguidores: ceños fruncidos, ademanes asociados con pandillas o agrupaciones callejeras.

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Es mi opinión que este estilo hace sentir que uno es “malo” pero del bando de los buenos. Es como tener un tatuaje de los que vienen en las golosinas, nos dan la sensación de rebeldes, pero es temporal. Quizás en el fondo del cristiano hay algo que lo hacer querer sentirse así. Y no lo dudo, pues todos tenemos una naturaleza que nos arrastra al mal. Pero si puedo “parecer malo” aunque sea con un estilo de música con mansaje positivo, pues bienvenido sea.

Así que, con el worship y el urbano tenemos los dos espectros de la necesidad del cristiano: con la cabeza en el cielo y los pies en la tierra.

Y así como veo la industria, no veo que otro género venga a reemplazar o incluirse con estos dos. Los demás géneros, como la salsa y el merengue, en las latitudes de Centroamérica son considerados ritmos carnales, que mueven al baile sensual, por lo tanto no son muy comunes escucharlos en festivales cristianos.

Ahora te toca opinar. ¿Hay espacio para otros ritmos en la industria musical cristiana?

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