Liderar Desde el Segundo Lugar: Humildad, Influencia y Propósito

¿A quien le gusta llegar en segundo lugar? Definitivamente a mi no. Al fin y al cabo, uno está en una carrera para ganar ¿no?, así que llegar en segundo lugar es como ser el primer perdedor.

Por supuesto estoy exagerando, pero ¿acaso no se siente bien ser el primero, el más importante, el que es admirado por su esfuerzo? ¿Acaso no es agradable ser reconocido por la habilidad, el carisma y la elocuencia?

Todos quieren ser el primero, bueno, yo sí.

Pensando en este artículo recordé que el 2008 escribí un artículo en inglés que traducido sería «¿Quien quiere ser número 2?», y habla sobre cómo ser el número 2 sirve para aprender de otros; no necesariamente ser el que enseña, el que lidera, el que preside, sino el que se sienta a aprender de los demás.

Trata sobre la historia de cuando a Juan el Bautista le dicen que Jesús está bautizando en otro lado «y todos van a él», y él responde: «Es necesario que Él crezca, y que yo disminuya.»

Menguar, disminuir en presencia, en notoriedad, ser el segundo, ser el número 2 es un ejercicio que todo líder debe practicar.

Pero del dicho al hecho hay mucho trecho, porque ¿por qué querríamos ser el número 2? ¿Por qué querríamos llegar en segundo lugar en una carrera? ¿Por qué querríamos que alguien brille más que nosotros? Porque sería arrogante pretender ser siempre el más reconocido, ser siempre el primero.

¿Conoces a alguien que se niega a perder una discusión?, ¿o que se niega a reconocer que está equivocado? Quién quiere estar cerca de alguien así ¿verdad?

La arrogancia nos impide reconocer el tiempo en el que estamos viviendo.

¿Alguna vez has actuado de manera arrogante? Yo sí.

Para todo hay tiempo

Hay tiempo para brillar; y hay tiempo para dejar que alguien más brille.
Hay tiempo para presidir; y hay tiempo para ser precedido por alguien más.
Hay tiempo para liderar; y hay tiempo para ser liderado por alguien más.
Hay tiempo para ser primero; y hay tiempo para ser segundo.

¿Puedes identificar el tiempo en el que estás? ¿Te has encontrado luchando desmedidamente por sobresalir? Yo sí.

Una cualidad importante

Recientemente aprendí esta lección: No debo menospreciar la plataforma donde me encuentro, aunque esta no sea las más notoria.

Muchas veces no le damos el justo reconocimiento al poder de la influencia que podemos tener desde cualquier lugar donde nos encontramos. Quienes me escuchan y tu que me lees, merecen lo mejor de mi.

Pero ser el número dos requiere de una cualidad que solo puede ser practicada con un corazón sincero: la humildad.

Juan nos da una lección de humildad al reconocer que era necesario que él menguara.

¿Será que necesitas practicar la humildad? Yo sí.

El valor de la experiencia

Competir cansa, querer ser siempre el primero drena las energías, tener una actitud de arrogancia solo hará que las personas que están a nuestro alrededor nos abandonen.

Eso es lo que aprendo de Jacob, en Génesis 33.

Jacob se caracterizó por ser audaz, por siempre ganar a toda costa. Hasta que encontró su paz. Cuando se enfrentó a su hermano Esaú, y pensó que lo iba a matar, este le mostró misericordia.

Cuando la oportunidad de continuar con ímpetu y energía, Jacob respondió con humildad:

Pero Jacob se disculpó:

—Mi hermano y señor debe saber que los niños son todavía muy débiles, y que las ovejas y las vacas acaban de tener cría, y debo cuidarlas. Si les exijo demasiado, en un solo día se me puede morir todo el rebaño. Es mejor que mi señor se adelante a su siervo, que yo seguiré al paso de la manada y de los niños, hasta que nos encontremos en Seír.

Génesis 33:13-14

Es como decir: ya no corro, ya no compito desmedidamente, sé quien soy, sé lo que tengo, hay personas que me necesitan aquí, no necesito ser el primero.

No es derrota, es madurez. No es falta de pasión, es enfoque.

Para pensar

Te has preguntado:

  • ¿En qué áreas puedo ser el número dos?
  • ¿Puedo simplemente aceptar no tener la razón en una discusión?
  • ¿Estoy compitiendo por algo que no tiene importancia?

Yo sí.

Lo bueno de todo es que Dios nos ayuda en cualquiera que sea nuestra condición y nos puede ayudar a cambiar.

¿Lo crees? Yo sí.

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